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INGENIO (CSIC-UPV) junto a la Universitat de València lidera un reciente estudio que revela que el personal investigador que busca beneficiar a la sociedad colabora más intensamente con empresas, administraciones y organizaciones sociales.

El trabajo, publicado en la revista Industry and Innovation por Oscar Llopis (INN4ALL, Universitat de València) y Pablo D’Este (INGENIO, CSIC-UPV), analiza las respuestas de más de 10.000 investigadores e investigadoras de universidades y organismos públicos españoles de múltiples disciplinas.

El estudio tiene por objetivo explorar qué empuja a la comunidad científica a salir del laboratorio y colaborar con empresas, hospitales o asociaciones ciudadanas. Para ello, distingue tres grandes motivaciones para hacer ciencia: la intrínseca (el placer intelectual de resolver problemas), la extrínseca (el reconocimiento o el avance en la carrera profesional) y la prosocial (el deseo de que la investigación beneficie a la sociedad).

Los resultados muestran “factores clave para acercar la ciencia a la sociedad”, señala Oscar Llopis. El estudio revela que la motivación prosocial se asocia de manera positiva con la investigación conjunta con agentes externos. En cambio, quienes investigan movidos principalmente por la satisfacción personal o por el reconocimiento académico tienden a colaborar menos, al percibir estas alianzas como una posible limitación de su autonomía o como una distracción de la productividad científica que premia el sistema académico.

Además, los autores subrayan que “esta ‘chispa prosocial’ se traduce en colaboración sobre todo cuando el investigador o la investigadora posee buenas habilidades de creación de redes”. Esto implica una mayor capacidad para conectar comunidades distintas, identificar oportunidades de colaboración y comunicar el trabajo más allá del ámbito académico. Pretender ayudar es importante, pero la competencia de tejer relaciones es lo que convierte esta motivación en colaboración efectiva. “No basta con querer contribuir a la sociedad; hace falta también saber construir las redes que hacen posible esta colaboración”, añaden Oscar Llopis y Pablo D’Este.

Otro resultado destacado es que el personal científico con fuerte motivación prosocial no se limita a un único tipo de socio, sino que colabora de manera intensa tanto con empresas como con organizaciones de la sociedad civil. Esto sugiere que el propósito social puede actuar como un puente entre mundos institucionales muy diferentes.

Los resultados apuntan a que fomentar el sentido de propósito social y ofrecer formación en competencias de trabajo en red (networking) podría ser una estrategia eficaz para que universidades y centros de investigación refuercen las interacciones entre ciencia y sociedad.

El trabajo se enmarca en el proyecto PID2022-137124OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FEDER (UE), y ha contado también con el apoyo del proyecto EXTRA (CSO2013-48053-R) del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

Referencia del artículo: Llopis, O., D’Este, P. (2026). “Does scientists’ prosocial fire fuel research collaborations with external partners? The role of research motivations and networking skills”. Taylor & Francishttps://doi.org/10.1080/13662716.2026.2662859