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Tue, 07/19/2022 - 17:03

La cultura maker es fundamental para el futuro de la educación superior en España, tanto para revitalizar las enseñanzas en Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM), como para promover el espíritu empresarial y la innovación entre el alumnado y, en último término, para contribuir a una transformación de un modelo de sociedad y de universidad más colaborativo.

Así lo pone de manifiesto un reciente estudio realizado por el Instituto INGENIO, centro mixto de la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), junto con el centro de investigación aplicada TECNALIA. Sus conclusiones se han publicado en el International Journal of Technology and Design Education.

“El estudio constata cómo la cultura maker puede impulsar una visión integradora de la educación STEM, así como de otras disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades. Además, hace hincapié también en cómo la educación puede beneficiarse de la adopción de un ecosistema de aprendizaje abierto y colaborativo (OCLE), rasgo fundamental de los makers”, destaca Alejandra Boni, investigadora del Instituto INGENIO y una de las autoras del estudio.

En su trabajo, el equipo de INGENIO (CSIC-UPV) y TECNALIA apunta a que es necesario un cambio de mentalidad de los docentes, pero también un cambio de incentivos y de estrategias de las instituciones: “Las universidades tienen que darle más valor al conocimiento abierto, colaborativo y apostar desde el primer minuto por un currículum que esté basado en responder a desafíos, problemáticas diversas y que el alumnado trate de resolverlos con la ayuda de diferentes actores, no necesariamente académicos. En definitiva, apostando por el STEM de una manera más integral”, añade Alejandra Boni.

La investigadora de INGENIO asegura que este es un “cambio profundo, de mucho calado, pero muy necesario, ya que la sociedad hace tiempo que está demandando otro tipo de universidad. La filosofía maker apuesta por ese conocimiento abierto, accesible, colaborativo y de co-creación, y la universidad ha de asumir estos valores; ha de promover el aprendizaje activo fuera del contexto universitario, en entornos participativos y colaborativos”, añade Alejandra Boni.

En este sentido, el trabajo constata también cómo los docentes que formaban parte de los grupos makers resultan fundamentales para promover la adopción de ese aprendizaje activo en las instituciones de educación superior, si bien incide en la necesidad de un mayor respaldo, con el inherente cambio de mentalidad, de las propias instituciones para avanzar hacia ese nuevo modelo de universidad.

El trabajo del equipo INGENIO-TECNALIA se centró en un caso práctico, en el que se estableció un ecosistema de aprendizaje abierto y colaborativo (OCLE) con la participación de diferentes educadores, estudiantes y otros agentes externos a la universidad.

Referencia
Tabarés, R., Boni, A. Maker culture and its potential for STEM education. Int J Technol Des Educ (2022). https://doi.org/10.1007/s10798-021-09725-y